ÉTICA, SEMÁNTICA Y POLÍTICA

Armando Ribas, 2009


Cuanto más leo sobre la actualidad política en el mundo más me convenzo que reina la confusión universal de la semántica y la ética. Al momento en que el inglés cada día más se convierte en el Esperanto de las comunicaciones, la semántica política se desdibuja en el propio país que universalizó el idioma de Shakespeare. O sea, el idioma de los Estados Unidos. Por esa razón voy a comenzar por lo que considero la confusión de la semántica política en el país que sustituyera al Esperanto.


Me voy a referir entonces a la nominación a la Corte Suprema de la Dra Sonia Sotomayor. Se valora en este hecho que la misma ha sido la primera hispana nominada para ejercer tan ilustre cargo. Se me ocurre que lo que se debe valorar no es su origen sino su capacidad y por sobre todo, su consecuencia con la filosofía de los Founding Fathers. Al respecto permítaseme recordar la carta 78 de Hamilton en El Federalista, cuya aplicación práctica fue llevada a cabo por el juez Marshall en el famoso caso Marbury vs. Madison Allí expresó: “ Es el ámbito y el deber de el departamento de justicia el decir qué es la ley”. O sea que el rol de la Corte Suprema es fundamental para la vigencia del “rule of law” que se puede sintetizar como la limitación del poder político (los hombres no son ángeles) y el respeto por los derechos de la minorías (individuales y no humanos).


Pero pasemos entonces a su carácter de “ hispanic”. La hispanidad no es una raza como para oponerla a los blancos, definidos aparentemente en Estados Unidos como los WASP. En el mejor de los casos se puede considerar como una cultura, palabra, igualmente harto confusa, pero ni siquiera esa concepción sería válida. Por más que hablemos español, y el ingles sea la segunda lengua, las diferencias entre las culturas de las distintas inmigraciones hispanas pueden ser en muchos casos más determinantes que aquellas que pueden existir entre algunos hispanos y los WASP.


No creo que haya algo más diferente que la primera inmigración cubana con la tradicionalmente económica inmigración mexicana. Si algo no se puede negar es la influencia que tuviera la inmigración política cubana para hacer de la Florida el 4to Estados de Estados Unidos, y Miami la capital de América Latina. En esta comparación no estoy haciendo valorizaciones de superioridad sino de circunstancias. Si los cubanos hubiéramos sido superiores Fidel Castro no estaría en Cuba. Por su parte la clase dirigente mexicana más allá de deficiencias políticas que pudiéramos anotar no cayó en la aberración del totalitarismo cubano.


Por razón diversa tampoco hay semejanzas con los puertorriqueños que tienen un estatus especial, que no es propósito discutir, con la migración ilegal, que escapa de la pobreza en América Central. Tampoco lo son las inmigraciones, que por razones obvias de la distancia, nadie que pretenda trabajar la tierra tiene el dinero para el pasaje, para llegar a Estados Unidos. Creo que los ejemplos citados son más que suficientes para mostrar las diferencias culturales de la inmigración denominada hispana, y vale recordar que también hay cubanos negros, así como no hay argentinos de esa raza.



Pero la problemática mas importante entonces es destacar la trascendencia histórica del pensamiento que creara la civilización en el mundo, a la que le debemos la libertad. Los que se oponen a ella ya fueran hispanos o WASP como lo fuera el señor Carter, y no sé cómo calificar a Kennedy, son los que amenazan el curso de la historia en función de una supuesta ética solidaria que parece haberse adueñado del quehacer político en gran parte del mundo. Particularmente en Europa. Esa confusión ética de la que ya Alberdi tomara conciencia cuando escribió: ”el egoísmo bien entendido de los ciudadanos es solo un vicio para el egoísmo de los gobernantes que forman los estados”.


Debo tener en cuenta entonces la diferencia sustancial entre la solidaridad como acción y la solidaridad como presupuesto. El presupuesto de la solidaridad es la concepción opuesta al pensamiento fundamental de los Founding Fathers que toma en cuenta el pensamiento de Hume que dijera: “la naturaleza humana es inmutable, si queremos cambiar los comportamientos debemos cambiar las circunstancias. Si la naturaleza fuere pródiga y los hombres generosos la justicia no tendría razón de ser“. Por lo tanto el presupuesto de la solidaridad no es más que una excusa para el poder político absoluto en nombre de la distribución del ingreso. La consecuencia es la ausencia de seguridad jurídica, pues el que tiene el poder de repartir tiene el poder de quitar y el resultado es mayor pobreza. El tema era ya conocido por Trasímaco quien dijera que era necesario usar la moral convencional, para tomar al pueblo primero por los oídos y después por la garganta.


Puedo decir entonces que la problemática de los Estados Unidos no se plantea en términos raciales o religiosos y ni siquiera culturales. La semántica política americana también ha colaborado a la confusión reinante al plantear la alternativa política entre conservadores y liberals. El conservadorismo no es una ideología sino una actitud. Es evidente que tanto Stalin como Fidel Castro son los más conservadores del mundo. Peor aun es que el conservadorismo ha sido considerado como la derecha, que en términos socialistas significa estar a favor de los ricos y por tanto en contra de los pobres. O en términos Marxistas a favor de la explotación del hombre por el hombre.


El otro aspecto de la dicotomía filosófico política de Estados Unidos es la tergiversación del liberalismo. Así llaman “liberals” a los que sostienen ideas de carácter socialista. O sea una mayor intervención del estado. El liberalismo, a diferencia del conservadorismo no es una actitud respecto a la vida, sino una ideología sustentada en el presupuesto de la falibilidad del hombre, y al mismo tiempo del derecho del mismo a la búsqueda de su propia felicidad. Esta concepción ética determina un sistema político en el que se limita el poder político ( los monarcas también son hombres- Locke) y se garantizan los derechos individuales. La ideología liberal parte igualmente del nominalismo de los universales que por consiguiente no son reales. Así se toma plena conciencia de que el estado, el pueblo, no existen como tales. Cuando el pueblo tiene derechos y el estado tiene a su cargo los intereses generales, nos encontramos ante una entelequia. La consecuencia es que los derechos son de los gobernantes que personifican a los estados y por tanto toda oposición al gobierno es estar en contra del pueblo. Por ende podemos decir que el socialismo se basa en una ética antitética al socialismo.



Esta es la situación que se ha vivido en Europa, donde como ya lo previera Nietzche, socialismo y democracia son conceptos idénticos. La misma situación la padece América Latina cuando no se encuentra en manos de dictadores militares. Así tenemos lo que Jefferson denominara un despotismo electivo. Y esa confusión prevalece en nombre de la supuesta solidaridad, que como antes expliqué es el presupuesto del poder político absoluto en nombre del pueblo.


Hasta la fecha esa problemática, independientemente de las denominaciones era ajena a las alternativas políticas americanas. El sistema no estaba en juego. La asunción de Obama, a nuestro juicio constituye la primera vez que el sistema al que le debemos la libertad en el mundo y la riqueza de las naciones, está en juego y esta peligrosa alternativa no surge ni de los hispanos ni de los afroasiáticas. Ni Kennedy ni Carter fueron hispanos ni negros y fueron los primeros en plantear la alternativa que hoy aparentemente se presenta y no puedo decir a priori que ella se presenta por la nominación a la Corte Suprema a la Dra Sonia Sotomayor. La Corte Suprema así como tiene la obligación y el derecho de decir qué es la ley, debe respetar la filosofía que garantiza la Constitución y no la violación de la misma.