POLÍTICA INTERNACIONAL ARGENTINA


Por Armando Ribas, diciembre de 2015.


Un tema de la mayor importancia es la política internacional, en un mundo globalizado y en instancias confundido. Creo que es imprescindible mantener una relación con Estados Unidos, que ha sido y sigue siendo el país más importante del mundo en el orden político y económico. Consecuentemente, es necesario eliminar la teoría de que es imperialista, cuando fue el país que terminó el imperialismo en el mundo. El anti-imperialismo americano no es más que una excusa nacionalista para justificar el poder político absoluto en el orden interno. Tanto así que la China ha abandonado esa posición y por ello mantiene un superávit comercial con Estados Unidos de más de u$s 200.000 millones, y es la mayor compradora de bonos americanos.

Por tanto los acuerdos de Argentina con China no representan un antagonismo político con Estados Unidos. La China tiene un superávit comercial con Argentina que el año pasado alcanzó a u$s 5.000 millones y este año en los primeros 9 meses alcanza a u$s 3.600 millones. Consecuentemente las inversiones de China en Argentina supuestamente constituyen una doble ventaja. En primer lugar aumentan la tasa de inversión en un momento recesivo de la economía argentina y en segundo término constituye una compensación financiera importante.

Igualmente la guerra fría con Rusia terminó y todo parece indicar que, no obstante la reciente invasión a Crimea, Vladimir Putin está muy lejos de querer una guerra con Estados Unidos, y así lo manifestó públicamente. Por supuesto igualmente intenta acordar con la Unión Europea para que levanten las restricciones económicas impuestas en represalia por la toma de Crimea. La discusión pendiente con Estados Unidos se refiere a la guerra de Siria. Allí Putin sostiene que defiende al gobierno de Al Assad en contra del Estado Islámico y no en contra de la oposición interna al gobierno.

El acuerdo de Argentina con Irán implica una traición a sí misma, pues no hay dudas de que Irán participó en el ataque a la AMIA. Pero aun así es de tenerse en cuenta que Estados Unidos parece haber llegado a un acuerdo con Irán respecto al cual supuestamente Irán se habría comprometido a no fabricar armas nucleares. Por supuesto Israel, Netanyahu mediante, se ha opuesto a tal acuerdo, pues teme los ataques de Irán como socio de los islamitas.

La idea del imperialismo proviene de la obra de Lenin “Imperialismo, Etapa Superior del Capitalismo”. Allí escribió: “En tanto el capitalismo permanezca siendo lo que es, el capital excedente será utilizado no con el propósito de elevar el nivel de vida de las masas en un país dado, porque esto significaría una declinación en el nivel de las ganancias, sino con el propósito de incrementar ganancias exportando capital al exterior a los países subdesarrollados”.

No me voy a referir a los errores implícitos en la obra citada, pues fue el propio Lenin quien tomó conciencia de ello y posteriormente escribió la NEP (Nueva Economía Política) donde dijo: “Los capitalistas están entre nosotros. Ellos están operando como ladrones, hacen ganancias. Pero ellos saben cómo hacer las cosas”. Ese fue a mi criterio el principio en que se basó el fascismo posteriormente. Y así continuó con una idea que Putin parece haber aceptado y escribió: “La idea de construir una sociedad comunista, exclusivamente de las manos de los comunistas, es pueril, absolutamente pueril”.

Pasando a nuestro continente es evidente que la relación con Venezuela dirigida por Maduro y Raúl Castro es una contradicción a la libertad. Es evidente que Maduro fracasó en las elecciones recientes y probablemente ese será de nuevo el resultado de las próximas por más que pueda existir la posibilidad del fraude y de la imposición del poder con la fuerza ampliada con el ejército cubano. También ha destrozado la economía venezolana que padece una inflación de más del 100%. Además es obvio que negocia con el narcotráfico y también colaboró con las FARC.

Un enfrentamiento político con Brasil porque haya devaluado el real es también un error de la política exterior. Por años Brasil tenía el real revaluado considerablemente respecto al dólar. No menos con respecto al peso argentino. No obstante ello Argentina regularmente registraba un déficit comercial con Brasil. Ello se debía a la política oficial argentina. Por supuesto esa relación habrá de empeorar con la reciente devaluación, pero es nuestro problema interno que ha determinado la caída de la producción y consecuentemente de las exportaciones.

La relación con Cuba hoy tiene facetas imponderables. Mantener relaciones con el único país que conjuntamente con Corea del Norte mantienen el sistema criminal que desapareciera con la caída del Muro de Berlín no tiene sentido político. En el caso de Argentina primeramente debemos recordar que Cuba mantiene una deuda que data de la época de Alfonsín que jamás ha intentado pagar. Por supuesto la situación en el mundo al respecto lamentablemente estaría cambiando a partir del acuerdo de Obama con Raúl Castro de restaurar las relaciones internacionales. Desde mi punto de vista este acuerdo representa una contradicción respecto a la política seguida con Venezuela y así como la actitud respecto a la presidencia de Al Assad en Siria. Maduro no es más que un discípulo de Fidel Castro. O sea se rompe con el alumno y se pacta con el maestro.

Respecto a las relaciones con la Unión Europea, Gran Bretaña excluida, la política de acuerdo es más que obvia. Hasta el 2011 Argentina mantuvo un superávit comercial importante con la Unión Europea. A partir del 2012 ese superávit desapareció como consecuencia en parte de la revaluación del peso, a lo que se unió la revaluación del dólar y por supuesto el impacto de las retenciones a la exportación sobre la producción agrícola. Pero en el orden político no se puede dudar de mantener relaciones con los países de la Unión donde impera la libertad en el medio del socialismo democrático, que por supuesto es la causa de la crisis europea.

Por último, considero importante la relación con el Reino Unido, al cual por supuesto excluí de la Unión Europea. No debiera de haber dudas que el acuerdo con el Reino Unido constituyó un factor favorable al desarrollo argentino de la segunda mitad del siglo XIX y principios del siglo XX. Todo parece indicar que se ha aceptado públicamente que la invasión de las Malvinas durante el gobierno de Galtieri fue un crimen inusitado para la Argentina. Pero el tema es más profundo. Es casi incomprensible que un país al que le sobra territorio y le falta población insista en una lucha por las Malvinas como un tema fundamental de la política exterior argentina. Y no olvidemos que Argentina ha pasado a ser de un país de inmigrantes a un país de emigrantes. La ruptura del acuerdo logrado por Di Tella durante el gobierno de Menen igualmente ha tenido un costo económico para la Argentina. Y por supuesto no olvidemos que ya Alberdi había previsto la necesidad argentina de aumentar la población.