EL VIEJO MITO DE LA PAMPA HÚMEDA

EL SIGNIFICADO FUNDAMENTAL DEL CONFLICTO POR LAS RETENCIONES SE ENCUENTRA EN EL ORDEN JURIDICO

El egoísmo bien entendido de los ciudadanos sólo es un vicio para el egoísmo de los gobiernos que personifican a los Estados.
Juan Bautista Alberdi


POR Armando Ribas

El aparentemente sorpresivo enfrentamiento de los representantes del campo con el Gobierno ha sido calificado como "el problema del campo". Lamentablemente no es así. El problema es de la Argentina donde el Gobierno viola la Constitución impunemente, y el campo es el primero que por sufrir directamente las consecuencias lo ha puesto de manifiesto. Esto que considero una confusión trascendente en la problemática nacional, diría que tiene un origen histórico. Y esa confusión se origina en el haber aceptado casi como axiomático que el progreso argentino de la segunda mitad del siglo XIX se debió a la Pampa Húmeda.

Ese, a mi juicio grave error histórico, tuvo un profundo efecto político que determinó la decadencia que el país sufre ya por más de 70 años, sin que nos pongamos de acuerdo en encontrar las verdaderas causas de la misma. Se ha ignorado el brillante proceso filosófico poltico que realizara la Argentina a partir de 1853 cuando estableció y cumplió con la Constitucin Nacional. Ese proceso le permitió a la Argentina convertirse en 50 años en uno de los países más ricos del mundo, y aun superar a Europa, evitando caer en las doctrinas totalitarias que hicieron eclosión en el siglo XX, y que tal como señalara Francois Revel pusieron al mundo al borde del Apocalipsis.

Aquella realidad política de la excelencia y la libertad fue bien expuesta y comprendida por Alberdi, cuando le dijera a Sarmiento que existía una barbarie ilustrada mucho peor para la civilización que la de todos los salvajes de América (sic). La ignorancia, y aun descalificación, de aquel proyecto político, supuestamente por dependiente y oligárquico, tuvo por consecuencia la entronización del nacionalismo fascista y del socialismo como alternativa de la cual no nos hemos liberado aún después de la evidente decadencia sufrida.

¿EGOISMO?
El enfrentamiento con el campo, ha sido planteado por el Gobierno como la oposición entre el egoísmo de los productores, y la generosidad y solidaridad del Gobierno en la supuesta lucha por la igualdad y contra la pobreza. Por supuesto tal planteo no ha sido aceptado por los productores, pero en general sus argumentos en contrario se basan en presupuesto económicos, conforme a los cuales se discute el exceso de ganancias que el Gobierno les atribuye. Igualmente se insiste en que el campo representa el factor económico más importante de Argentina. Por tanto la imposición de las retenciones así como las prohibiciones a las exportaciones de carne y trigo, afectan a la economía argentina y se desaprovecha así la oportunidad que hoy ofrece el mercado internacional.

No es que los anteriores argumentos no sean válidos, pero los mismos no agotan la realidad de las causas del enfrentamiento, que afectan no sólo a los productores sino al país en su conjunto. Y este perjuicio, si bien tiene decididas implicaciones económicas, su significado fundamental se encuentra en el orden jurdico. O sea la violación paladina de la Constitución nacional por parte del Gobierno. Es decir la violación de los derechos que garantiza la Constitución, haciendo uso de poderes que ésta no le concede al Ejecutivo.

UN PROBLEMA REGIONAL
Es indudable asimismo que este enfrentamiento refleja un problema ideológico, que no solo afecta a la Argentina sino que hoy está planteado en el Continente. El supuesto rescate de la democracia en América Latina en los ochenta está muy lejos de haber resuelto el enfrentamiento ideológico entre el socialismo y el, a mi juicio, mal denominado capitalismo. Como bien observara Lord Acton: "El dogma de que el poder absoluto puede, por la hipótesis de su origen popular, ser tan legítimo como la libertad constitucional, ha comenzado a enrarecer el ambiente". Esa fue la situacin que vivió la Europa de Mussolini y de Hitler y que hoy amenaza a nuestro continente. Por supuesto la Argentina no ha escapado a esta disyuntiva.

La pretensión de poder absoluto por parte del gobierno argentino es un hecho manifiesto, pero ya la ciudadanía parece haber tomado conciencia de este hecho. Según las expresiones vertidas por la Presidenta en sus diversos discursos, el Gobierno representa a todos (sí, a todos) los argentinos, por tanto los que se le oponen están en contra de los argentinos. Ella refleja el planteo tradicional de la izquierda de estar a favor de los pobres en contra del egoísmo de los ricos. Pero como bien escribiera el olvidado Alberdi: "El egoísmo bien entendido de los ciudadanos, sólo es un vicio para el egoísmo de los gobiernos que personifican a los Estados".

Si alguna duda cabía de la ideología imperante en quienes hoy nos gobiernan, ahí tenemos la estatua que ha de erigirse en honor del Che Guevara, que fuera el propulsor del odio como arma revolucionaria. Por consiguiente, la Argentina se ha negado a reconocer el carácter de terroristas a las FARC. Pero ¿cómo había de hacerlo quien mantiene relaciones carnales con Fidel Castro que dicho sea de paso es las FARC en el Gobierno?