EL MEDIO ORIENTE EN EL MEDIOEVO


Armando Ribas

La actual situación mundial creada por el uso de armas químicas en Siria, genera una serie de interrogantes al respecto. En primer lugar debo reconocer que desconozco la naturaleza jurídica de la prohibición del uso de armas nucleares, establecida por la Convención de Ginebra y el Tratado de 1993. Tiendo a pensar que por razones obvias, la misma se refiere a las guerras internacionales. No era de esperarse pues que las mismas fuesen usadas en luchas internas, que por supuesto afectarían a la propia nación en su conjunto. Por tanto ignoro, y hasta la fecha no se ha conocido ninguna aclaración al respecto. Entonces me atrevería a señalar que no hay que confundir los criminales con tontos. Pensar que si no se hace nada en contra de Al Assad por haber acribillado a su propia población usaría las armas químicas disponibles en contra de alguna otra nación, es un error fundamental.


Ese error trasciende el caso de Siria en la actualidad. Ya debiéramos haber tomado conciencia de que han sido las armas nucleares las determinantes de que las guerras prácticamente hayan desaparecido del planeta. La evidencia de ese hecho fue prevista por Alberdi hace más de 150 años que escribió: “Las guerras serán más raras cuando los que las incitan y las declaran corran la misma responsabilidad por sus efectos que los que las pelean”. Y así continuó diciendo: “Las guerras serán por mandato”. Así podemos ver que la guerra fría no pasó a caliente, y en la actualidad el terrorismo es la guerra del siglo XXI.


Ya debiéramos haber aprendido asimismo que hoy el llamado antiimperialismo no es más que la excusa del nacionalismo para justificar el poder político absoluto interno. Inclusive mediante elecciones, ya fueren honestas o fraudulentas. Entonces la pregunta pendiente sería cual es el objetivo de atacar a Siria. Es eliminar a Al Assad o impedir que este volviese a usar las armas químicas. Antes de contestar la primera pregunta, creo conveniente recordar que Al Assad ha matado más de 100.000 sirios y solo 1.300 con las armas químicas. Parecería entonces que matar con balas a sus coterráneos no es un crimen de lesa humanidad.


Pasando entonces a las preguntas correspondientes, si el propósito es eliminar el gobierno de Al Assad, entoces debemos igualmente tomar conciencia de que en gran medida el Medio Oriente vive en el Medioevo, donde las diferencias religiosas son causa permanente de enfrentamientos. La mayoría sunnita pretende derribar a Al Assad, y por supuesto Irán está en contra. Por otra parte debemos tener en cuenta que en la oposición se encuentran los miembros de Al Qaeda y así como la Hermandad Musulmana, que no son precisamente favorables a la democracia y a Occidente. Así la caída de Al Assad terminaría como la Primavera Árabe que ya tuvo lugar en Egipto con los resultados conocidos.


Si por el contrario, el propósito de la intervención americana es tan solo impedir que se usen otra vez las armas químicas, constituye igualmente otro error de apreciación que como antes dije se refieren al desconocimiento de los objetivos políticos presentes. La idea de dominar al mundo, ha desaparecido del espectro político presente. Ya sabemos que la bravura del nacionalismo, no es más que la justificación del despotismo interno. Debemos así tomar en cuenta las sabias palabras de David Hume que dijo: “Cuan libre es una nación depende de cuan limitado es el concepto de traición a la patria”.


Por supuesto Rusia también se opone al ataque a Siria por diversas razones de interés nacional. Pero he aquí al momento de escribirse estas línea el presidente Putin ha hecho una propuesta que parece haber paralizado la acción. En este sentido una vez más están presentes las citadas palabras de Alberdi, y es obvio que si bien Rusia puede tener diferencias de intereses con Estados Unidos, ello no implica que vayan a cambiar la sabiduría que impidió que la guerra fría pasase a caliente. La propuesta de Putin de que Al Assad entregue las armas químicas disponibles ha paralizado la acción en Estados Unidos, donde la mayoría en el Congreso está en contra de la guerra, así como la mayoría de la población americana. Aparentemente esta nueva situación ha dejado aislado al presidente Obama y a su asesor Kerry, en tanto que parece haber resurgido Mrs Clinton.


Otro posible objetivo sería el de castigar a Al Assad por los crímenes cometidos contra su propia población., y la matanza de niños. Entonces ya la operación no tendría un objetivo meramente político, sino que sería el resultado de una concepción ética política internacional por la violación de los derechos humanos. Cuando se trata este tema no puedo evitar recordar el caso triste de Cuba. No ha habido un criminal más grande en América Latina que Fidel Castro, cuya presencia después de cincuenta años en el Continente resultara de la traición de Kennedy en Bahía de Cochinos y seguidamente la entrega de Cuba a la órbita soviética. No obstante esa realidad hoy es prácticamente ignorada y el único genocida en América parece ser Pinochet, que mal que bien salvara a Chile de ser otra Cuba. Así siguiendo los pasos de Carter, Obama pretende dialogar con el gobierno de Cuba y así la hija de Raúl ha dado conferencias en Estados Unidos. Aquella evidente violación ética que ha tenido implicaciones políticas en todo el continente, las sigue teniendo vía el socialismo del Siglo XXI.


Y siguiendo en “este mundo traidor donde nada es verdad ni es mentira…” se sigue analizando la política internacional a partir de los parámetros de la historia y así el color rojo de la izquierda pretende continuar percibiendo a Estados Unidos como el eje del imperialismo, y la ahora llamada hegemonía se percibe amenazada por el surgimiento del imperio Chino. Creo que ya es hora de que sepamos que la aparición de Estados Unidos en el mundo lejos de ser la creación de un nuevo imperio, significó la desaparición del imperialismo en el mundo. Y a mi juicio todo parece indicar que el surgimiento de China se ha debido a que dentro de ciertos límites ha aceptado determinados parámetros político, y su interés no es destruir a Estados Unidos sino por el contrario ha tomado conciencia de la importancia de la economía americana en su resurgimiento.


La gran amenaza a Occidente no resulta hoy de una guerra sino del triunfo pertinaz de la izquierda en la búsqueda del poder político, ignorando el derecho a la búsqueda de la propia felicidad, en nombre de los pobres. O sea, el Rule of Law continúa siendo ignorado en el mundo, y parece estar olvidándose en los propios Estados Unidos, bajo el gobierno del Sr. Obama. Como escribiera recientemente Alejandro Chafuén, aparentemente Estados Unidos estaría siguiendo los pasos que determinaron la decadencia argentina.


Sr. Obama, por favor, abandone la idea de la guerra y recupere la sabiduría de los Founding Fathers.