LA VIRTUD DEL MIEDO Y EL PECADO DE LA IGUALDAD


Armando Ribas


Me atrevería a decir que en virtud del miedo no hay guerras internacionales, y el pecado de la igualdad las mantiene pendientes internamente. Después de 34 años de silencio entre Estados Unidos e Irán, se produjo una llamada telefónica que parece haber cambiado el paradigma de las relaciones. La conversación telefónica entre Barack Obama y Hassan Rohani parece haber dado una prueba más del cambio de rumbo de la historia a partir de la creación de las armas nucleares. Es el rumbo que había marcado Juan Bautista Alberdi hace ya más de 150 años. Así en “El Crimen de la Guerra” escribió: “las guerras serán más raras a medida de que la responsabilidad por sus efectos se hagan sentir en los que las promueven y las incitan”. También el Papa Juan Pablo I en su oportunidad destacó que las armas nucleares no eran bélicas sino disuasorias. Consecuente con ese paradigma se produjo el hecho favorable en el siglo XX que la guerra fría no pasó a caliente.


En ese sentido, diría que Alberdi tuvo una percepción más acorde con la realidad venidera, que su predecesor Enmanuel Kant, que en su “Paz Perpetua” previó el fin de las guerras, en plena contradicción con su “Idea Para Una Historia Universal con un Propósito Cosmopolita”. Allí había escrito: “El hombre desea la concordia, pero la naturaleza, conociendo mejor qué es bueno para sus especies, desea la discordia”. Pero en la Paz Perpetua considera que ésta se deberá a la existencia de constituciones por las cuales se requeriría el consentimiento de los ciudadanos, y concluye que estos hesitarían en embarcarse en tan peligrosa aventura”. (SIC)


Yo diría que esa era la lógica de su tiempo cuando los que sufrían las consecuencias destructoras de las guerras no eran los que las promovían sino los que tenían que pelear en ellas. Alberdi pues previó que cuando los riesgos se expandiesen a los gobernantes, serían estos los que las evitarían, y a los hechos me remito.


He hecho estas observaciones quasi filosóficas, pues ellas son una base intelectual para mejor comprender la situación que se ha desarrollado a partir de la citada conversación telefónica, que además ha sido aprobada por el líder religioso de Irán el Sr. Khamenev. Por tanto creo que es indudable que por más influencias religiosas e históricas de Irán para odiar a Occidente, no es de esperarse que Rohani crea que puede triunfar en una guerra nuclear frente a Estados Unidos. Demás esta decir que tampoco tendría el apoyo de Putin, quien ha ya manifestado su preferencia por la paz en el caso de Siria.


Por otra parte también parece evidente que los iraníes están interesados en que se levanten las sanciones internacionales impuestas por Estados Unidos y Europa, ante el proyecto iraní de enriquecimiento de uranio, que se percibe como el intento de disponer de armas nucleares. Asimismo estoy convencido que en la actualidad es un sueño imposible que los procesos democráticos occidentales se puedan imponer en un mundo en que todavía evidentemente impera el derecho divino de los reyes. Es decir que no se ha separado a la Iglesia del Estado, y en consecuencia hemos visto los seguidos fracasos de la llamada primavera árabe, en Libia y Egipto. Pero no obstante ello todo parece indicar que Rohani no solo ha logrado el apoyo del líder religioso de Irán, sino también de gran parte de su población.

En esta tendencia pacifista nos encontramos igualmente con Putin, tal como se manifestara en sus propuestas respecto a las armas químicas del gobierno de Siria. Así igualmente se pronunció que no estaba en contra de Estados Unidos sino a favor de la paz. Ya también el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó la resolución que provee la erradicación de las armas químicas en Siria. O sea que todo parece indicar que el caso de Siria también estaría resuelto en favor de la paz y aparentemente aceptado por Al Assad. Por supuesto también en función del miedo, el primer ministro israelí Netanyahu manifestó su temor respecto al supuesto acuerdo de Estados Unidos con Irán y considera que Rohani es un lobo con piel de cordero. Por ello insiste en la necesidad de que las potencias occidentales exijan el desmantelamiento de las instalaciones atómicas de Irán. Como una prueba más de su desconfianza respecto a las conversaciones vinculó a Rohani a atentado de la AMIA.


Pero ello no significa que ignoremos la inseguridad que enfrenta Occidente ante la realidad del terrorismo ya fuere religioso o racional. Y en ese sentido vale igualmente recordar las sabias palabras de Alberdi que, siguiendo el criterio anteriormente expuesto, predijo respecto a las guerras: “Mientras haya algunos que las hacen y otros que las hacen hacer; mientras se mate y se muera por procuración, no se ve porqué motivo pueden llegar a ser menos frecuentes las guerras”.Y esas palabras hoy significan el terrorismo que es la guerra del siglo XXI. Pero ello no significa por supuesto que los mandantes pretendan una guerra con armas atómicas.


Estoy convencido también de que hoy no nos encontramos ante la situación prevista por Samuel Huntington de que enfrentamos la lucha de civilizaciones sino por el contrario, tal como lo expusiera Vaclav Havel, ante una lucha por la civilización. Civilización hay una sola, donde se respetan los derechos individuales, y esa es otra de las confusiones que encontramos en occidente ante la falacia de la democracia socialista. Pero ello no implica la posibilidad de una guerra sino la persistente violación de los derechos individuales. Cada vez estoy más convencido que vivimos en un mundo inédito, y pareciera que cada día se ignora más la razón de ser de la existencia del mismo.


Permítanme entonces reconocer que: “La izquierda defiende brillantemente la estupidez, y la derecha estúpidamente la brillantez del sistema que permitió la libertad individual y la creación de riqueza por primera vez en la historia por primera ves en la historia”. Así, el socialismo está vigente en Occidente en sus variadas vertientes, en tanto el sistema que produjo la riqueza es descalificado por “capitalismo” donde existe el pecado original de la desigualdad económica. La realidad es que el socialismo se ha apoderado del poder político, y en la búsqueda de la igualdad crece la desigualdad política en la medida que aumenta el gasto público, que de hecho implica la violación del derecho de propiedad y más aun del derecho a la búsqueda de la propia felicidad.


Al respecto puedo recordar a Alberdi y su conciencia de la falacia del socialismo. Así dijo: “Las sociedades que esperan su felicidad de manos de los gobiernos, esperan una cosa que es contraria a la naturaleza humana: “Puedo decir entonces que esa observación implica una paráfrasis del principio fundamental de la libertad que tal como lo propusiera John Locke es el derecho a la búsqueda de la propia felicidad. Y ese principio precisamente se basa en la concepción clara de la naturaleza humana. Consecuentemente insisto en la evidencia de que tales principios se ignoran en la Unión Europea, asi como en América Latina y todo parece indicar que en Estados Unidos se están olvidando de los Founding Fathers. Tampoco creo que sea posible aprehenderlos en el Medio Oriente donde todavía no se ha logrado siquiera la separación del Estado de la Iglesia.


Como conclusión entonces tenemos que el miedo ha logrado la paz, y la igualdad ha generado pobreza. Seamos optimistas y pensemos que es posible que en Occidente en el medio de la paz, y las falencias y fracasos del socialismo, se reconozcan los principios que generaron el mundo en que vivimos, y olvidemos la pasión por una igualdad que es contranatura.